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30

Abr, 2019

El estrés laboral y problemas de sueño, la combinación que triplica el riesgo de muerte

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Las personas que sufren de estas dos situaciones y padecen hipertensión aumentan las probabilidades de muerte por enfermedad cardiovascular

El estrés laboral sumado a problemas de sueño puede ser un tema muy serio, más de lo que se piensa la mayoría de las personas. Y especialmente preocupante entre las personas que además padecen hipertensión, una patología frecuente entre las personas sometidas a estrés, ya que la combinación de estrés y mal sueño triplica el riesgo de muerte por una enfermedad cardiaca. Lo asegura una investigación publicada hoy en el «  European Journal of Preventive Cardiology», una revista de la Sociedad Europea de Cardiología (ESC).

Cada hay vez hay más evidencias científicas que confirman la importancia de dormir correctamente: no solo en el número de horas, sino en la calidad del descanso. «Dormir debería ser un momento para recrearse, relajarse y restaurar los niveles de energía. Si tenemos estrés en el trabajo, el sueño nos ayuda a recuperarse. Desafortunadamente, la falta de sueño y el estrés laboral suelen ir de la mano, y cuando se combina con la hipertensión, el efecto es aún más nocivo», señala el autor del estudio, Karl-Heinz Ladwig, de la  Facultad de Medicina de la Universidad Técnica de Múnich.

La hipertensión arterial, esto es, la enfermedad definida por unas cifras de presión sanguínea superiores a 140/90 mmHg, afecta a casi un 75% de la población–en torno a 1.100 millones de personas en todo el mundo y más de 14 millones de españoles– y se asocia con un riesgo nada desdeñable de sufrir un ictus, un infarto de miocardio o de desarrollar enfermedad renal

Investigaciones anteriores han demostrado que los factores psicosociales tienen un mayor efecto perjudicial en personas con riesgos cardiovasculares preexistentes que en personas sanas. Este es el primer estudio que examinó los efectos combinados del estrés laboral y la falta de sueño en la muerte por enfermedad cardiovascular en trabajadores con hipertensión.

Mantener el sueño es el problema más común en personas con trabajos estresantes. Se despiertan a las 4 de la mañana para ir al baño y volver a la cama pensando en cómo lidiar con los problemas de trabajo

El estudio ha incluido a 1.959 trabajadores hipertensos de 25 a 65 años de edad, sin enfermedad cardiovascular o diabetes. En comparación con las personas que no tenían estrés laboral y sí descansaban bien por las noches, aquellas que presentaban ambos factores de riesgo tenían una probabilidad tres veces mayor de muerte por enfermedad cardiovascular. Por separado el riesgo era menor, pero también era significativo: por ejemplo, las personas con estrés laboral tenían un riesgo 1,6 veces más alto, mientras que en aquellas que solo dormían el riesgo era 1,8 veces mayor.

Los investigadores, para validara sus datos, hicieron un seguimiento medio de 18 años. Transcurrido este periodo vieron que el riesgo absoluto de muerte cardiovascular en las personas con hipertensión aumentó de manera gradual con cada condición adicional. Así, los empleados con estrés laboral y falta de sueño tenían un riesgo absoluto de 7,13 por 1.000 personas / año en comparación con los 3,05 por 1.000 personas / año en aquellos sin estrés y con sueño saludable. Los riesgos absolutos de solo estrés laboral o de sueño deficiente fueron 4,99 y 5,95 por 1.000 personas / año, respectivamente.

En el estudio, el estrés laboral se definió como trabajos con alta demanda y bajo control, por ejemplo, cuando un empleador quiere resultados, pero niega tener autoridad para tomar decisiones. «Si se tiene una gran demanda, pero también un alto control, en otras palabras, se pueden tomar decisiones, puede ser incluso positivo para la salud», explica Ladwig. «Pero estar atrapado en una situación de presión en la que no se tiene poder de cambiar nada, es perjudicial».

El sueño deteriorado se definió como dificultades para conciliar el sueño y o mantener el sueño. «Mantener el sueño es el problema más común en personas con trabajos estresantes -señala Ladwig-. Se despiertan a las 4 de la mañana para ir al baño y volver a la cama pensando en cómo lidiar con los problemas de trabajo».

Es un grave problema, reconoce el investigador. «El riesgo de sufrir un trabajo estresante y dormir mal durante muchos años, puede llevarnos a la tumba más pronto de lo que desearíamos».

Entonces, ¿qué debemos hacer? A tenor de estos resultados, señalan los investigadores, los médicos deberían pregunta sobre estas tres cuestiones: estrés laboral, sueño e hipertensión. «Cada condición es un factor de riesgo en sí misma y hay interrelaciones entre ellas, lo que significa que cada una aumenta el riesgo de la otra. La actividad física, comer de manera saludable y las estrategias de relajación son importantes, así como la medicación para reducir la presión arterial, si corresponde».

En cualquier caso, es responsabilidad de los empleadores facilitar herramientas para el control de estés y la mejora del sueño, especialmente para el personal con afecciones crónicas como la hipertensión.

¿Cómo? Por ejemplo, con sesiones grupales de manejo de estrés entre los trabajadores: basta con 5 a 10 minutos de relajación, con proporcionar un plan de educación sobre estilo de vida saludable, proporcionar ayudas para dejar de fumar y fomentar ejercicio físico y la pérdida de peso, aportar técnicas para afrontar el estrés y la ansiedad en el hogar y en el trabajo y mejorar las relaciones sociales y el apoyo social.

¿Y para mejorar el sueño? Las recomendaciones pasan por tener una buena higiene del sueño –acostarse siempre a la misma hora, no hacer ejercicio antes de dormir, cenar frugalmente, no usar pantallas antes de acostarse…-. Pero, además, Ladwig recomienda:

- Terapia de control del estímulo: entrenamiento para asociar la cama / el dormitorio con el sueño y establecer un horario de sueño y vigilia constante.

- Entrenamiento de relajación: relajación muscular progresiva y reducción de pensamientos intrusivos a la hora de acostarse que interfieren con el sueño.

- Terapia de restricción del sueño: acortar el período en la cama al tiempo de dormir, lo que provoca una leve privación del sueño y alarga el tiempo de sueño.

- Terapia de intención paradójica: permanecer pasivamente despierto y evitar cualquier esfuerzo (es decir, la intención) de conciliar el sueño, eliminando así la ansiedad.

FUENTE: www.abc.es




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